Este título, os lo concedo, es ambiguo y contradictorio... Pero, después de desearos un feliz año y contaros cuánto deseo volver a encontraros en las pistas, hay que reconocer que el tiempo se hace largo y que la actualidad, tanto la dramática situación sanitaria en general como las noticias «frívolas» del pádel en particular, nos trae constantemente una de cal y otra de arena y provoca esperanzas y desesperación…
Una vez más, empezaré hablando de la situación de nuestros clubes de pádel, que siguen privados de su razón de ser y de su sustento: nosotros, los jugadores y las jugadoras. Era de esperar, aunque también de temer: ya han llegado los primeros anuncios de cierres definitivos, que han truncado proyectos prometedores y ya en marcha.
Ante esta catástrofe económica, hay dos categorías de clubes de pádel: los respaldados por grandes grupos o por inversores sólidos y resilientes, a menudo propietarios de sus locales, y los demás, igual de apasionados y entregados, pero que ya apenas tienen ingresos con los que hacer frente a los gastos obligatorios. Para ellos, la esperanza de reabrir es tan grande como la desesperación que supondría perder su medio de vida, que a menudo es el proyecto de toda una vida…
¡Y motivos para la esperanza hay! En primer lugar, una innovación técnica muy esperada: la mascarilla de protección para deportistas en general y para tenistas y jugadores de pádel en particular.

Aunque todas las marcas que están apostando ahora por este producto tienen, sin duda, intenciones esencialmente comerciales ante el filón económico que supondría ser las primeras en vender masivamente este tipo de mascarilla, nosotros, posibles clientes y, sobre todo, deportistas frustrados, debemos ver en ello la oportunidad providencial que representa.

La principal razón que llevó al cierre de nuestros clubes cubiertos, pese a unas medidas sanitarias ya draconianas que todos los actores de nuestro deporte aplicaban con rigor, era la imposibilidad de llevar una mascarilla de protección mientras jugábamos. Una vez superado este obstáculo, las negociaciones para la reapertura serán necesariamente más fáciles. Aun así, el entusiasmo suscitado por los recientes anuncios de que varios prototipos han superado las normas AFNOR debe moderarse por dos factores:
- En primer lugar, entre el prototipo y la comercialización a gran escala hay plazos que no se pueden acortar, y los primeros modelos no parecen estar destinados a los deportes de pala de interior.
- En segundo lugar, las mascarillas que permitirían la reapertura de las salas de espectáculos ya existen y, sin embargo…
Por el lado positivo, cabe señalar que se están tomando decisiones para probar el regreso del público a los estadios.
Desesperación, pero también esperanzas….

Otro acontecimiento que puede traer esperanza, o todo lo contrario, para los jugadores y jugadoras de pádel: la elección de Gilles Moretton al frente de nuestra federación, la Federación Francesa de Tenis.
Tras una campaña en la que el equipo del presidente saliente, Bernard Giudicelli, arrastró una mala imagen —se le consideraba, entre otras cosas, el enterrador de la Copa Davis—, fue el lionés y extenista de alto nivel quien supo aprovechar sus promesas de renovación y ruptura con el equipo anterior.
¿Demagogia o ventajas reales?
Aunque solo el futuro nos lo dirá con certeza, cabe señalar que esta fórmula de campaña ya había permitido al nuevo presidente de la F.F.T. obtener una primera victoria sobre el «clan» Giudicelli en las elecciones de la liga de Auvernia-Ródano-Alpes hace 3 años. Y, de forma muy objetiva, hay que reconocer que, en materia de pádel, los dirigentes de la liga no han impulsado nada, o incluso algo peor: solo se celebraron dos reuniones de la comisión de pádel, cuyos distintos responsables, nombrados sucesivamente, aunque motivados, no conocían en absoluto nuestro deporte; no hubo encuentros de jóvenes ni participación en los campeonatos de Francia júnior, ninguna comunicación ni iniciativa de desarrollo, ningún presupuesto asignado y sí declaraciones despectivas. El pádel ha sido, como mínimo, desatendido y, en el peor de los casos, considerado una piedra en el zapato…
No obstante, las declaraciones de intenciones han sido prometedoras y podrían aportar soluciones reales a los problemas de nuestro deporte en plena expansión: ¿motivos para la esperanza?
Sin embargo, aunque todos los vicepresidentes delegados han sido nombrados para desempeñar funciones claramente definidas en el tenis, que los ocuparán a tiempo completo, el pádel sigue sin saber quién será su responsable electo durante los próximos 4 años, en sustitución de Hubert Picquier. Es de temer que, para quien asuma el cargo, esta sea solo una función secundaria añadida a las responsabilidades que ya tiene asignadas en el tenis: ¡desesperación!
Seguramente tendré ocasión de reconocer aquí mismo, en el futuro, que estos temores eran infundados. ¡Y cuanto antes, mejor!
Por último, no puedo terminar esta entrada sin hacer un guiño a nuestra número 1 francesa: Alix Collombon. ¡Ella también ha despertado esperanzas y desesperación en este inicio de temporada! Al ganar el primer torneo de la temporada con su nueva compañera Jessica Castello, ¡las esperanzas de verla dar un nuevo salto en su progresión están por las nubes!
Pero ¿y la desesperación?, me preguntaréis, con razón. Preguntadles qué opinan a todas sus rivales de esta semana, a quienes pronto volverán a encontrar en las pistas del World Padel Tour...
«La esperanza es contagiosa; la desesperación, también» (cita anónima)
Así que sigamos siendo positivos. ¡Nos vemos muy pronto en las pistas!
Jérôme Becasset, aficionado entendido, en teoría...
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